
Recordemos lo que dice Lyotard:
Una obra, en principio no puede convertirse en moderna, sino es antes posmoderna. El posmodernismo así entendido no es el fin de la modernidad sino su estado naciente, su estado constante.
Y más adelante Lyotard continúa:
Un artista, un escritor posmoderno, están en la situación de un filósofo: el texto que escriben, la obra que llevan a cabo, en principio, no están ya gobernadas por reglas conocidas, y no pueden ser juzgadas por medio de un juicio determinante, por la aplicación a este texto, de categorías. conocidas. Estas reglas son las que la obra o el texto investigan, las que habrán sido hechas.
Obra y texto, explica Lyotard, tendrán las propiedades del acontecimiento. Propiedades que son más bien procesos para enfrentarse al olvido, como una barricada o el chorrito de alguna fuente, como un destello. Ha abierto, dice Lyotard, una "herida en la sensibilidad", refiriéndose a Walter Benjamin, captan la "infancia del acontecimiento", su surgimiento, esas iniciaciones.
Pero dice sobre la infancia del acontecimiento:
No olvides que tú eres y has sido la maravilla acogida, el acontecimiento respetado, las infancias unidas de tus padres.
Ahora, recuperando, la idea de Mircea Eliade:
La iniciación es una recapitulación de la historia sagrada del mundo y de la tribu. Con este motivo, la sociedad entera se vuelve a sumergir en los tiempos míticos del origen y sale regenerada".
Participa en " la plenitud de un tiempo sagrado y primordial". Es así que la posmodernidad, no es una desocupación de la modernidad sino más bien la anticipación de que es lo que puede ser moderno cuando se piensa desde una "infancia del acontecimiento", infancia que nos remite a una verdadera Ilustración, a una emancipación del Gran Significante desde ciertas ideologías en juego.
La idea hegeliana de una historia que se desenvuelve hacia la culminación de la Idea -esa idea dialéctica de la Historia, como Historia del desenvolvimiento del Espíritu, encuentra pues su extásis en el evolucionismo del siglo XIX, un "falso evolucionismo" que no repara en la diversidad de las culturas.
Pero ojo,dice Marc Augé, cuando Levi Strauss, nos advierte, que no hay un desarrollo único del gran relato universal (occidental) sino una red de culturas con desarrollos desiguales.
Se tiende cada vez más a aceptar que formas de civilización han podido coexistir en el tiempo y extenderse en el espacio, en lugar de escalonarse en el tiempo.
Así el "progreso" ha podido proceder por "saltos" o por "brincos".