Esto es vital. Y muy digno de ser comprendido.
No es la filosofía la que descubre, revela, o construye los "sentidos" de las cosas; es más bien, la historia y la poesía, las que se reencuentran con el Ser.
Es la historia la que recupera aquellos momentos perdidos, aquellas identidades construidas débilmente, la que le da a la comunidad un sentido para apropiarse del mundo, un mundo que es más que un existente, sino digamoslo así, "un mundo para una comunidad";
Es también, la poesía la que nos permite celebrar esos reencuentros, la que nos permite celebrar lo mínimo y lo cotidiano, la que nos permite exhaltar lo mismo en los Salmos que en la poesía minimalista de Antonio Deltoro todo aquello que brota de la vida.
Es por eso que siempre Historia y Poesía abren las puertas para que el Ser no se olvide.