Juan Bañuelos
y otras cuestiones
/Marco Antonio Campos
Conocí a Juan Bañuelos en la casa de doña Carmen Toscano y don Manuel Moreno Sánchez en mayo de 1969, luego de la entrega del Premio Diana Moreno Toscano, que se daba a la promesa literaria. Ese año se le otorgó a Victor Manuel Toledo, miembro del taller de poesía de Punto de Partida que dirigía Juan en el décimo piso de rectoría de la UNAM. El jurado permanente del premio era de primera línea: Octavio Paz, Rubén Bonifaz Nuño, Juan José Arreola, José Luis Martínez y Héctor Azar.
Héctor Moreno, el hijo menor de doña Carmen y don Manuel, estudiaba conmigo Derecho y era uno de mis grandes amigos. Si hubo personas en mis inicios que creyeron que podía ser escritor –tal vez los defraudé– fueron doña Carmen y Héctor. Por lo demás, era un deleite oír a don Manuel Moreno Sánchez hablar de las entretelas de la política mexicana, ya en su casa, ya en el rancho de los Barandales, situado en la carretera a Toluca. Don Manuel había sido presidente del Senado en el sexenio de López Mateos, y se alejó de los puestos políticos luego de que éste designó como candidato a la Presidencia a Díaz Ordaz. “¿Habló usted alguna vez de la designación con López Mateos?”, le pregunté. Me repuso que éste lo había mandado llamar a su casa de San Jerónimo. “Eres el primero –le dijo–al que se lo comunico. Díaz Ordaz es el candidato del partido.” “No vuelvo a hablar de política contigo” dijo. “¿Por qué?” “Te va a ensangrentar el país.”
(La jornada Semanal)
"El fragmento no es un trozo de texto, es aquel texto corto que quiere intencionalmente no tener ni comienzo ni final y pretende con esa especie de momento único e intermedio sugerir lo que el poeta quiere decir". Antonio Cándido
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viernes, noviembre 27, 2009
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